Humanismo primitivo, civilización y humanismo superior
La presente reflexión, parte de la premisa de que existe una relación estrecha entre las dificultades que viene sufriendo el crecimiento histórico de la economía de mercado, que se expresa a través de la crisis del poder, ya sea éste económico, político, militar, tecnológico, del conocimiento o cualquiera de sus manifestaciones y el crecimiento descontrolado, en la última década, de un proceso de caos, identificado como de Estado fallido, el que ha despertado las preocupaciones de las élites, que expresan las inquietudes de los dueños del poder por encontrar las causas de la ya inocultable incapacidad de la economía globalizada para dar solución a los problemas que genera. Se viene desarrollando una intensa discusión en el ámbito del pensamiento crítico: algunos intentan ganar tiempo en la esperanza de encontrar la salvación del sistema y, ante el fracaso, plantean que se habría alcanzado el fin de la historia, otros resaltan sus bondades procurando ocultar sus insuficiencias e insolubles problemas que contiene. La llamada izquierda moderada apenas logra sugerir una anti-globalización o una alter-globalización sin concretar un proyecto que lo reemplace, simplemente se limita a un enunciado de los problemas de la globalización y, como orientación hacia alguna desconocida solución, identifica su desmontaje con el nombre de des-globalización. Finalmente, la izquierda fundamentalista, agrupada en el Foro Social Mundial, desde los encuentros de Porto Alegre, tozudamente, abusando de la desesperación e inocencia de los sectores empobrecidos, pone en escena una nueva versión de la histórica e inhumana experiencia del socialismo, otra vez, en sustitución del poder del imperialismo neoliberal.
Una de marketing deportivo, una de bienes raíces, una radio en Cuenca. Doy conferencias de trabajo en equipo, pero lo que más me gusta es una fundación en la que trabajamos con 250 niños que rescatamos de la calle y ahora estudian y tienen vestido".